Los germinados son un alimento excelente porque sus nutrientes están concentrados. Tienen un alto contenido de proteína, minerales, calcio, vitaminas A, E y C (cuando un grano germina, se incrementa su aporte en vitamina C, lo que a su vez, mejora la asimilación del hierro), y su alta concentración de enzimas mejora el metabolismo. Además, son muy apreciados por sus efectos reconstituyentes y desintoxicantes, y porque aportan mucha energía.
Se utilizan en arroces, ensaladas, salteados de vegetales, sopas, entre otros; preferiblemente crudos -para no alterar su valor nutricional- o, se agregan al final de la preparación, para calentarlos apenas.
Los germinados más comunes para nosotros son las raíces chinas y la alfalfa. Las primeras, muy apetecidas; la segunda, no tan popular. Pero, también hay germinados de lentejas, arvejas y otros granos, que se pueden hacer en casa (¿se acuerdan del experimento de la escuela, con el fríjol en algodón? pues, más o menos). El secreto es mantener los granos con la humedad precisa y bien ventilados y luego exponer los brotes al sol para que se produzca la clorofila.
¿Cómo?
Empiece por seleccionar las semillas o los granos que desea poner a germinar; pueden ser de soja, de lentejas, garbanzos o arvejas.
Elija un frasco de vidrio, ponga las semillas y llene con agua suficiente para sobrepasarlas, tápelo con una tela porosa y deje en remojo durante unas 10 o 12 horas aproximadamente, en un lugar oscuro y cálido.
Después de esto, deseche el agua, lave los granos con agua tibia o al clima y elimine el exceso de agua (por eso es muy útil la tela porosa, no sólo para ventilar, sino porque se pueden escurrir los granos sin destapar el frasco). Este proceso es importante, debe asegurarse de que las semillas permanezcan húmedas, pero, no sumergidas en agua. Por los menos 3 veces al día enjuáguelas de nuevo. Repita esto durante unos 5 días, tras lo cual, se exponen los brotes al sol.
Revise que los brotes estén en buen estado, no marchitos y si alguna semilla no germina, no se puede consumir. Consérvelos en la nevera en un frasco de vidrio, durante no más de una semana.
Yo hice unos germinados de lentejas que utilicé para una ensalada. Durante el proceso noté un olor no muy agradable, pero, desaparecía cada vez que las enjuagaba; por eso hay que estar pendiente, porque, de lo contrario, se puede producir moho.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Exprésate!!!